lunes, 14 de septiembre de 2009
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Es verte y los ojos se me llenan de lágrimas. Oirte, a ti, a tu nombre, y sentir que mis oídos chirrían y que voy a perder la poca audición que me queda para escuchar como me mientes. Imaginar tus labios con los mios me hace volar, tengo la sensación de estar contigo. Los latidos de mi corazón son todos para ti, y tú los desgastas haciéndote pasar por alguien que no conozco. Siento mariposas y un cúmulo de cosas extrañas que no sabría explicar en mi estómago, y todo por tu puta culpa, por hacerme sentir bien a tu lado, por ayudarme en todo momento, por hacer que todo sea muchísimo más fácil. Me tiemblan las piernas cada vez que pienso en ti, pienso que me voy a derrumbar, que no aguanto más esta presión que te quiero y que nada tiene sentido. Me recorre un nerviosismo y un cosquilleo de arriba abajo por todo mi cuerpo en el momento que te acercas a mi, y es desagradable ver y sentir que no eres mío.
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