Perdí tus ojos, tu mirada.
Perdí tu olor entre mis sábanas.
Se fueron tus labios de mi dulce lengua.
Perdí lo que me llenaba. Perdí la felicidad.
No me quedó nada más que la soledad.
Sigo llorando tu ausencia, por aquello que algún día me pertenció.
jueves, 21 de mayo de 2009
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