Me dedico a escribirte cosas que no te dignas en leer.
En cuanto pienso en ti me apresuro a coger un folio y un bolígrafo porque salen miles de asquerosos y repugnantes recuerdos y pensamientos de mi cabeza.
Me sienta extramademente mal que te cueles en mi mente sin permiso.
Todos hemos hecho el idiota alguna vez, pero tú lo sobrepasas no queriéndote dar cuenta de el verdadero daño que te estás haciendo al evitar tus sentimientos. Debo recordártelo cien mil veces hasta que lo entiendas. Aunque mis fuerzas, el valor y toda la intención que había puesto en ello se esfume cada vez que no me miras, hablas, tocas o besas.
Me engaño al decir que no quiero saber nada de ti, y también engaño a los demás demostrando que soy dura, fuerte y con un corazón alicatado hasta las entrañas.
Te quiero y toda esta mierda del sentimentalismo y cursiladas varias no lo va a cambiar.
domingo, 12 de julio de 2009
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